¿Volveremos a ver al gran Ezquerro?
Abandonó el Athletic como uno de sus mejores jugadores, sin títulos, pero con el cariño de la afición, impagable él, en uno de los bolsillos de su maleta. ¿A quién le amarga un dulce? ¿A qué privilegiado futbolista se le cruza en su camino una entidad como el Barcelona? Lógico, pues, que Santi Ezquerro, apodado en Bilbao ‘La Moto’ por la particularidad de sus celebraciones al marcar, aceptase con los ojos cerrados la propuesta culé. Sólo a unos pocos les pasa el tren y de valientes suele ser, muchas veces, subirse a él antes que dejarle marchar y pretender adivinar, en un futuro, cuál hubiese sido su destino.
Hoy, tras tres temporadas y con la fiabilidad que nos concede la realidad, Ezquerro deja el Barça como uno de los futbolistas más mediocres que jamás pisaron la Ciudad Condal, con la indiferencia de una hinchada que quizá ni recuerda qué dorsal ha lucido en su estancia barcelonista y a la que la única moto que le suena es la que durante los tres e interminables años de su contrato, el propio jugador ha intentado vender. Ezquerro, eso sí, se marcha, probablemente, con una de sus metas alcanzadas: ganar títulos. Una Champions League, una Liga y dos Supercopas no es algo de lo que todos puedan presumir, aunque entre tanto trofeo y escaso protagonismo se haya dejado sus mejores años como futbolista sumergido en un ostracismo apararentemente placentero.
Ni una queja, ni una voz en alto. Es de alabar su comportamiento, aunque excesivo y sospechoso si el mismo se repite durante tres temporadas en las que, además, fue ‘invitado’ por el club a buscarse una salida. Ezquerro no ha hecho ruido, ha pasado inadvertido. Tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Frank Rijkaard nunca confió en él y él apenas movió un dedo para dar la vuelta a la tortilla. Prefirió aliarse con el banquillo y la grada del Estadi a reivindicarse como el buen futbolista que es.
Pero el chollo (porque que te paguen sin pegar golpe lo es aunque tú ‘no’ tengas la culpa) llegó a su fin el pasado 30 de junio, fecha en la que vencía la vinculación entre Santi y el Barcelona. Ezquerro tendrá la oportunidad de despertar de su letargo en Osasuna, precisamente el club que le dio la oportunidad de hacerse un nombre en esto del fútbol. O eso, o seguir con el cartel en la frente de ‘paradigma de futbolista conformista’.
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