Diario de la Eurocopa (Día 21)

Rodillo Español
España será el rival de Alemania en la final de Viena del próximo domingo día 29. Los de Luis Aragonés derrumbaron la muralla rusa con gran suficiencia, especialmente en la segunda mitad, en la que el juego español pasó por encima del equipo de Guus Hiddink como un auténtico rodillo. La primera parte fue algo más disputada, con un juego algo más interrumpido en el centro del campo y con posesión alterna para ambas escuadras. Sin embargo, la lesión de Villa permitió a Cesc entrar en el terreno de juego, y como dicen, no hay mal que por bien no venga. El equipo se transformó, se añadió un jugón más al centro del campo y España empezó a tocar mejor el balón.
Se llegó al descanso con 0-0 en el marcador, y la incertidumbre en la grada. Pero lo cierto es que en esa segunda mitad sólo hubo un equipo sobre el terreno de juego. Silva e Iniesta cambiaron de bandas, y el equipo español empezó a obtener lo mejor del de Fuentealbilla, que recortando para dentro tuvo su mejor actuación de la Eurocopa. Así fue como llegó el primer gol, balón para el azulgrana que recoge el balón en el pico del área, y con un recorte hacia dentro realiza un centro-chut que la bota de Xavi, atento, acierta en desviar al fondo de las mallas por entre las piernas de Akinfeev. Se abría la lata rusa, la de la ensaladilla, y se conseguía poner por fin el primer tanto en el luminoso, que iba a dar más tranquilidad a la Roja, ayer de color dorado, y que debía empujar a los rusos a por el empate.
Nada más lejos de la realidad, fue con el 1-0 cuando España empezó a jugar mejor, moviendo el balón de lado a lado, con un Senna incombustible y una defensa que no permite ninguna acción del rival. La verdad es que si un ojeador no conoce a Marchena y lo ha visto jugar en este campeonato, seguro que pagaría por él 30 millones de euros, sin dudarlo, la actuación del valencianista ha sido memorable. Poco tardó en llegar el 2-0, obra de un fenomenal Güiza, que había entrado en sustitución de ‘The Kid’. Un gran pase en la frontal de Cesc, picando el balón, lo controla el mallorquinista con el pecho y con un sutil toque bate a Akinfeev, uno de los goles de más bella factura del torneo, y que seguro hace subir su caché, lo que esperemos que signifique que el jugador fiche por un club de Premier, y no por el Fenerbahçe.
El tercero sería obra de Silva, tras otra buena jugada de triangulación, y otro gran pase de Cesc de primeras al corazón del área, donde recogía el balón el ‘ché’ para controlar y rematar rápido fuera del alcance del meta ruso. 3-0 y una goleada para ratificar que España es la mejor selección del europeo, y la que mejor juego ha mostrado sobre el terreno de juego. Alemania debe estar sufriendo pensando en la que les espera, y tratando de averiguar la fórmula mágica para parar a los jugones españoles, que, a diferencia del Mundial 2006, han ganado en mordiente y experiencia. Los toques además son verticales, prácticamente nunca dejan morir un balón de aburrimiento entre la defensa y el centro del campo. Senna es un portento físico, y ha dado la tranquilidad a los centrocampistas para que toquen a su antojo. Xavi está soberbio, igual que Silva. Ramos e Iniesta han mejorado con respecto a los partidos anteriores, y la defensa con Puyol, Marchena y Capdevila está infraqueable. Casillas, como siempre, un santo en la meta. Y arriba Torres, que abre más huecos que un taladro, y Villa, aunque no jugará ante los germanos.
Por fin España se mete en una final, 24 años después, pero esta vez lo hace con autoridad, con suficiencia, siendo el mejor equipo, sin trompicones. Tan solo el partido ante Italia, que se tuvo que resolver en los penalties, pero que, con algo más de justicia, en los 90 minutos debería haber acabado 2-0 para los españoles. España llega con la vitola de ser el equipo que mejor juega, pero el cartel de favorito será para los de Joaquim Low, por su historia, porque siempre están ahí, porque físicamente son más fuertes, y porque han tenido un día más de descanso. Pero no importa, durante el partido se cansarán más, se cansarán de ir detrás del balón, porque Iniesta, Xavi, Silva, Cesc, Senna, lo moverán como si fueran magos, ocultándolo, con velocidad. Tan solo hay que cubrir bien las bandas, con Podolski y Schweinsteiger para que no le pongan buenos balones a Klose, y desear que Ballack continúe dormido, como ha estado todo el campeonato. Pero si se despierta, no importa, estará Senna.
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