El deporte salva la Chiki España

Ha sido un fin de semana tormentoso y sarcástico. Parece que el agua de mayo no espanta ni la sequía ni las obscenidades. El país del botellón, la obesidad infantil y el fracaso escolar hizo el ridículo, nuevamente, en el Festival de la Canción. Ser freake ya no es un golpe de efecto, porque, en el fondo, todos los somos. España, como casi siempre, se ha subido tarde al tren de la innovación y ha pasado de ser burlona a ser burlada. No encontramos consuelo en los acontecimientos internacionales, salvo en el deporte, ese aguardiente en el que ahogar nuestras penas.

Y es que España fabrica mitos a la velocidad del rayo, como si se tratase de la multinacional Coca-Cola. Nadie conoce el secreto de la receta, pero ahí aparece Alberto Contador para enfundarse la maglia rosa en el Giro, en la cumbre de la Marmolada. O Fernando Alonso en Mónaco: no gana, pero resiste; sigue al pie del cañón aunque las audiencias bajen. Pau Gasol está a un paso de entrar en la final de la NBA, y España trasnocha para ver otras actividades que no sean las pelis X de Canal +. Rafa Nadal arranca hoy el camino de su cuarto Roland Garros, el año de la retirada de Guga Kuerten. El deporte salva esta Chiki España, la de la inconciencia colectiva, la quema de libros y la devorahamburguesas, por mucho que el fútbol, una religión contaminada por el populismo, forme parte de ella. A ver si la Eurocopa me quita la razón.

Foto: As.com

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