‘Pon un negro en tu equipo’

Las tendencias son peligrosas cuando se cree en ellas. El fútbol está expuesto, como otros ámbitos (casi todos), a las modas. Y la de hoy en día es fichar a jugadores africanos (ya sea de nacionalidad o de sangre) para el mediocampo de cualquier equipo. Africanos, pero negros, se entiende. Si este tipo de futbolistas tuviesen un director de marketing, éste lanzaría una campaña publicitaria cuyo eslogan sería: “Pon un negro en tu equipo”. Qué cosas. El problema de esta aberración es que el entorno que rodea a este deporte da por hecho que un futbolista de este perfil: musculoso, duro, portentoso físicamente… es imprescindible para que un conjunto de alto nivel funcione. Repasemos la hemeroteca, pues, para convencer a los que, ingenuamente, se dejan arrastrar por lo que en arte se llaman ismos.

El Barça de Johan Cruyff, un conjunto ganador y estéticamente perfecto, no necesitó a ningún stopper en su equipo. Eran otros tiempos, contrarrestaréis. Pues vayamos al presente. ¿Le ha solucionado al Barça algún problema Touré Yaya? ¿Por qué el mejor Madrid se ha visto sin Diarra en el campo? ¿El Manchester, vigente campeón de Europa, contaba con algún jugador de este perfil en su equipo titular? ¿Y el Villarreal, segundo en Liga, por qué tampoco tiene uno en su plantilla? ¿Qué hacen los países africanos a nivel internacional? Hace diez años, o más, la moda era tener jugadores brasileños en mediocampo: Mauro Silva, Donato, Conçenciao, Mazinho, Moacir, Emerson… Entonces lo que ahora se llama el músculo africano, antes se llamaba el toque o la pausa brasileña. ¿Qué vendrá luego? ¿La disciplina japonesa? El fútbol no entiende de colores ni razas. Los jugadores son autónomos, esclavos de un previo aprendizaje. Por eso nadie es invencible, ni se puede generalizar, por mucho que, para nosotros, los ghaneses, marfileños, chinos, japoneses y demás nos parezcan todos iguales.

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