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Reyes que se caen

Ayer pudimos ver como nuestro Rey de España, Don Juan Carlos I, tuvo un pequeño traspié bajando una escalinata en la gala conmemorativa de los 50 años del Círculo de Empresarios Catalanes (vídeo). Afortunadamente nuestro monarca salió ileso del tropiezo y todo quedó en un simple susto. Pero no es Don Juan Carlos el único Rey que se ha caído en los últimos tiempos, hablamos ahora de otro tipo de reyes. Ronaldinho llegó a Barcelona la temporada 2003/4 y en un espacio muy corto de tiempo se le coronó rey de Barcelona. Esa finta, ese regate, esa capacidad de desborde, ese disparo seco (todos recordamos el gol que le hizo al Sevilla en el Camp Nou 1-1). El crack brasileño condujo al FC Barcelona la temporada posterior a ganar la Liga española, y en torno a él se formó un equipo espectacular que llevó a los azulgrana a alzarse campeones de Europa en la 2005/6, en una inolvidable final en París, en la que remontaron un adverso 1-0 al entonces Arsenal de Henry, con goles de Eto’o y Belletti. Hoy, Ronaldinho es un rey derrocado, con dificultades incluso para encontrar equipo, porque los que hace un tiempo hubieran pagado todo el oro del mundo por él, hoy consideran que 20 millones de euros son demasiados millones. Un rey caído.

Shevchenko impresionó con su fútbol formando dupla en el Dinamo de Kiev junto a Rebrov a finales de los 90, a las órdenes del legendario entrenador Valeri Lobanovsky, también seleccionador ucraniano. ‘Sheva’, como es apodado el rematador del este, fichó por el AC Milán la temporada 1999/2000. Pronto se adaptó a la moda italiana y Andriy se convirtió en uno de los jugadores más elegantes del mundo del fútbol, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Shevchenko se alzó con el Balón de Oro la temporada 2004, y en sus vitrinas cuenta con 2 Champions League, 1 UEFA Cup, 1 Intercontinental, 1 Supercopa de Europa. ‘Sheva’, rey de Lombardía, fue seducido por el ilimitado talonario del magnate ruso Roman Abramovich, que pretendía vestirlo de azul a toda costa; el ucraniano, de sangre roja y no azul, picó. Uno de los jugadores más queridos en Italia pasó a formar parte de la escuadra inglesa del Chelsea (2006/7), y a partir de ahí, otro Rey cayó. Eclipsado y siempre a la sobra de Didi Drogba, Shevchenko nunca acabó de adaptarse al fútbol inglés, a la velocidad y al ritmo de juego británico. Su estrella se ha ido apagando poco a poco hasta el día de hoy, en que el ucraniano pide a gritos un traspaso que le conduzca de nuevo al Calcio, dónde fue, una vez, Rey de Italia.

Muchos son los casos de jugadores, e, incluso, entrenadores que son coronados por sus aficiones y acaban yéndose por la puerta de atrás. En España tenemos varios ejemplos, somos especialistas. Ronaldo, Rivaldo, Figo, ¡Valverde! Así que, Don Juan Carlos, no tema usted, que no es el único Rey que ha tropezado, o se ha caído, en los últimos años.

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