Todo pendiente para la vuelta
Ayer se jugaron dos partidos correspondientes a la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. Ambas eliminatorias se decidirán en la vuelta al producirse unos marcadores apretados que no deciden nada. En Montjuic Espanyol y Barcelona empataron sin goles, mientras que en Mestalla el Valencia derrotó a última hora al Sevilla por 3-2.
El partido de Valencia respondió perfectamente a lo que es un partido de Copa. Emoción y alternativas con dos equipos buscando el gol. Villa es un gran delantero y un peligro constante para las defensas y portero contratrios, pero si encima es un rival el que le da los pases pues ya no hay nada que hacer. Adriano quiso ceder un balón desde el medio campo a Palop y se lo regaló a Villa. El asturiano, agradecido él, no le puso pegas al presente y marcó el 1-0. Después Villa se retiró lesionado, sembrando la preocupación en Mestalla.
Lo mejor del partido llegó en la segunda parte. El Sevilla necesitaba marcar para tener más opciones en el partido de vuelta y el Valencia quería una mayor renta. Golpearon primero los sevillistas. Dos goles en los minutos 52 y 67 por mediciación de Luís Fabiano y de Adriano (este en claro fuera de juego) inclinaban la balanza del lado sevillista.
El Valencia, actual campeón y anfitrión de la final de este año, no podía irse con este resultado a Sevilla. Sacando fuerzas de flaqueza consiguió remontar el partido cuando parecía que podía llegar un tercer gol para los visitantes. Baraja y Mata, en apenas dos minutos, voltearon el partido en los minutos finales.
Ahora todo queda en el aire para el partido de vuelta, que promete emoción entre dos equipos que quieren seguir creciendo en esta competición.
El otro partido fue un fiasco. El derby catalán defraudo registrando un soso empate a cero goles. El Espanyol salió hipermotivado debido a la presencia de su nuevo entrenador, el argentino Pochettino, en el banquillo. Sus jugadores presionaron y cerraron espacios a un Barcelona plagado de suplentes que no fue capaz de desplegar el juego al que nos tiene acostumbrados en esta temporada.
Si los periquitos siguen con esta actitud en los partidos ligueros pueden escapar de los puestos de descenso, pero mantener el nivel físico y la concentración que exhibieron ante los azulgrana será complicado.
Por su parte Guardiola optó por alinear un equipo con pocos titulares a sabiendas de que queda un partido de vuelta en el Nou Camp que decidirá la eliminatoria. Si estas eliminatorias fueran a partido único a buen seguro que ayer habríamos visto otro partido completamente diferente.
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